martes 14 de julio de 2009

Friskis y Balumba

Este texto lo escribí el primer año de carrera, ...cuando flirteaba con el concepto de la sociología y fantaseaba con la visión cómica de la psicología social, ...pero he de reconocer que en parte es autobiográfico. No puedo evitar que me de cierta grima leerlo, ... pero no más que imaginar la patillas que llevaba por aquel entonces... así debe ser.



Manolo tenía la cabeza inmensa y la cara colorada. Aquello me hizo pensar de tal forma que llegué a elaborar mi primera teoría social, a los 11 años. Existía una relación concepto-forma que podía observarse en base a la fonética: Manooolo sonaba grande y Luiiis pequeño. Arrastrábamos desde primaria la tendencia a dilatar las vocales adecuadas para referir el volumen de las cosas; ...lo grande era graaaaande (con los ojos muy abiertos y las cejas levantadas) y lo minúsculo se volvía microscópico al clonar la “i” de pequeñiiiito (con los ojos bizcos y mirando de cerca como el índice apretaba el pulgar). Pero el planteamiento del estudio era imperfecto en cuanto al terreno de la onomástica, pues los nombres no definían estrictamente la anatomía de cada uno, sino que basaban su ciencia en el santoral, la tele o las líneas de parentesco.

Sentado en clase pude observar detenidamente la apariencia física de mis compañeros y anotar en un croquis rasgos comunes en base a un eje cartesiano que diferenciaba vocales abiertas y cerradas frente a una valoración, más o menos objetiva, del volumen de cada uno de ellos. El experimento resulto ser un completo fracaso, el 50% de la muestra, tomada al azar de entre los que me caían bien, no encajaba en sus expectativas fisiológicas, por lo que pasé al plan "b",... la utilización de motes. Casi todo el mundo tenía uno. Antón, por ejemplo, era "mocos" y Rubí "Zepelín", porque además de ser gorda tenía la cabeza apirolada. (Todo el mundo se reía de ella menos Manolo, que sería años más tarde su único novio, marido y culpable de la cesarea). El apodo más raro lo tenía Alex, que en casa le llamaban Javi. El resultado fue ambiguo y sin embargo la investigación tornaba en reto la aclaración del asunto, de gran trascendencia.

Me pasé recreos enteros observando a mi compañeros de reojo, escaneando sus proporciones y estrujándome los sesos... hasta que por fin me di cuenta. La idea gloriosa, que me llevaría al éxito personal, me llegó en clase de gimnasia y la llevé a cabo de inmediato. La revelación me indicaba que esa relación entre los nombres, las fonéticas y los objetos sólo se ajustaba a mi hipótesis en una única dirección, cuando se bautizaba libremente y sin condiciones a algo ya creado. Así que en un papel dibujé las siguientes figuras, resquicios inspirativos del dorso de los cereales.

La cuestión era muy sencilla: ¿A cuál llamarías Friskis y a cuál Balumba? Por primera vez en mi carrera de científico social había tenido éxito, pues pude ser quien de probar mi teoría,... todo gracias a Manolo, que era un chaval portentoso. El 90% de la gente llamó Balumba a la figura "B", pero eso no fue todo, descubriría en cursos posteriores que los hombres almacenamos conjuntamente grupos de conceptos e ideas, de forma que Balumba sería, el suave, el bueno, alguien en quien poder confiar, el fiel… y fiskis un hijoputa electrizante y hortera con el que las chicas no dudarían en pasar una noche de pasión, eso si, contándole alguna milonga al pobre de balumba, …que a pesar de sus nobles cualidades estaba condenado a la mediocridad del hombre medio…



Desde aquel día y en solidaridad... comí más “barriletes” que “chaskis” y aprendí a manipular a las masas proponiendo motes antagónicos que compensasen al friskis o al balumba que todos llevamos dentro, (...por eso de contener a las fuerzas, promediar al individuo y socializar, como diría Jung, desde el inconsciente colectivo, que no es más que la suma de nuestras propias inconsciencias). Entre otras cosas me cargué la identidad social y trayectoria de “Josito”, el chulo de la clase, rebautizándole como “Pepón”¿Quién necesita cerbatanas, chinchetas o armas de destrucción masiva conociendo la naturaleza humana?



Hoy en día ya no manipulo. Me dedico a la política.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

jo - der !! que panzada de reir !!

César de Centi dijo...

XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

y me dices la asignatura!! Psicologia Social es de cuarto!

"Por primera vez en mi carrera de científico social había tenido éxito, pues pude ser quien de probar mi teoría,... todo gracias a Manolo, que era un chaval portentoso."
Que bonito!!!!!!!!!!!

Laura dijo...

¿Ya no manipulas? Ay qué risa

Hugh McGinley dijo...

Manipulo y piedipulo jajaja! ¿Quién no? A veces pienso que malgasto mi talento maléfico en el audiovisual... y si lo niegas te lavaré el cerebelo con agua y jabón de Marsella...

Laura dijo...

Qué alma maquiavélica se perdió el mundo de la publicidad...

Alfonso dijo...

¡Qué risaaaa! ¿Pero tú cuántos talentos tienes, tío? Reparte un poco, anda...
¡Un abrazo!

Verónica dijo...

Jajajajaja te imagino ante el pobre chaval... "tu cállate, Pepón!"

Y la clase entera se dio vuelta y te alabó como si del mismísimo Robin Hood se tratase...

jajajaja eres enorme, Hugh!